¿Estás pastoreando tu hogar?

El hombre casado tiene una gran responsabilidad que debe asumir cada día: alimentar espiritualmente a su hogar, a su esposa y a sus hijos. Esta tarea es tan necesaria e importante como proveer en lo material, emocional y físico. Este privilegio —porque lo es— es también un mandato que Dios ha puesto sobre los hombros del hombre, y por eso debe asumirse con esfuerzo, dedicación y amor.

El apóstol Pablo, en su carta a los Efesios, capítulo 5 desde el verso 25 en adelante, enseña que el esposo debe amar a su esposa como Cristo ama a la Iglesia. Es muy interesante la manera en que Pablo lo expresa: el modelo para amar a la esposa es el mismo amor de Cristo por su Iglesia. Cristo la protege, la sustenta con su Palabra, la instruye y la cuida.

Por lo tanto, el hombre viene a ser una representación de Cristo para su hogar. No se trata de un estándar cualquiera. Cristo es la Palabra encarnada de Dios, y por eso el hombre del hogar debe alimentarse de las Escrituras para poder pastorear a su familia con la Palabra de Dios.

¿Pueden tu esposa e hijos ver a Cristo en ti? El esposo debe buscar en la Palabra la sabiduría y la fortaleza necesarias para guiar, cuidar y edificar su hogar para la gloria de Dios.

Ser pastor del hogar no es una tarea ligera ni secundaria; es un llamado divino que requiere entrega, disciplina y dependencia de Dios. Cada día, el esposo tiene la oportunidad de reflejar a Cristo en su casa, no desde la perfección, sino desde la obediencia y el amor. Que cada hombre busque en las Escrituras la guía necesaria para vivir este llamado con fidelidad.

El inicio

Pastores del Hogar es un blog dedicado a compartir enseñanza bíblica especialmente dirigida a los hombres. ¿Por qué? Porque la responsabilidad del hombre como pastor y siervo de su hogar es vital para la salud y supervivencia de los matrimonios. La Biblia enseña que el hombre fue creado para asumir la responsabilidad por su esposa e hijos; y esta responsabilidad no es una carga, sino un privilegio.

Pero ¿nos ha dejado Dios solos en este propósito? ¡Claro que no! Dios es un Dios de orden, y desde el inicio mismo de la creación nos ha dado todo lo necesario para cumplir nuestra misión. En el sexto día de la creación, Dios dijo:

«Ahora hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza… luego dijo: «Así que Dios creó al ser humano a su imagen y semejanza, creó al varón y a la mujer. Y los bendijo diciendo: Tengan muchos hijos para así poblar el mundo y ejercer control sobre él« Genesis 1:26-28 (PDT)

Al ser creados a imagen y semejanza de Dios, hemos sido bendecidos para llevar adelante la misión de formar familias y poblar la tierra, y esto se expresa de manera más pura y sublime dentro del matrimonio. Hay mucho para reflexionar en este relato, y eso es lo que iremos desarrollando con el tiempo: todo lo que Dios enseña sobre el matrimonio y, especialmente, sobre el liderazgo del hombre en su hogar.